Libros de bandas latinas

Aquí tenéis tres ejemplares de libros sobre bandas latinas. Cada líbro tiene un hipervínculo que llega a ese libro en google books.

 

Caníbales y bandas latinas

Tras la lectura del artículo de Carles Freixa y Germán Muñoz, ¿Reyes Latinos? Pistas para superar los estereotipos, en el que se explica acertadamente el origen de ciertas bandas latinas llegadas a Cataluña en los últimos años, algunos de cuyos miembros se han visto involucrados en peleas y asesinatos, uno puede acabar teniendo una sensación parecida a la lectura de ciertos libros de antropología en los que se describía brillantemente las tribus caníbales que pervivían en África a mediados del siglo XX. En dichos estudios se explicaba que muchas civilizaciones habían consumido carne humana, o se insistía en que si la humanidad siempre había hecho la guerra, no había que escandalizarse por el hecho de que pueblos primitivos carentes de la capacidad de almacenar alimentos se comieran a los vencidos en lugar de quemarlos con napalm o dejarlos agonizando en el campo de batalla. Tras su lectura, uno podía acabar sintiendo compasión por los caníbales y con tanta compasión, casi te olvidabas de las víctimas humanas comidas y asesinadas: generalmente niños y mujeres que no pudieron defenderse, colectivos humanos que saciaban el hambre con la agricultura y la ganadería.

Las bandas latinas violentas ya cuentan en Madrid con 753 integrantes identificados

MADRID.- La policía tiene identificadas a un total de 753 personas, en su mayoría menores, integrantes de las bandas latinas violentas que actúan en la Comunidad de Madrid, a las que hay que sumar otras 700 personas que se relacionan con estos grupos, pero que su grado de pertenencia a los mismos todavía está siendo investigado. Los ‘Latin King’, con 352 miembros y los ‘Ñetas’, con 250, son los dos grupos más numerosos.

Estos datos fueron facilitados por el delegado del Gobierno en Madrid, Constantino Méndez, tras la segunda reunión celebrada por el Consejo Regional de Seguridad, que abordó exclusivamente el tema de las bandas juveniles violentas y que se ha marcado como objetivo “erradicar de raíz” las bandas latinas en la región.

De los 753 miembros de las bandas latinas identificados 352 pertenecen a los ‘Latin King’, 250 a los ‘Ñetas’, 65 a los ‘Dominican Dont Play’, 63 a ‘Latinos de Fuego’ y 20 a otras. Durante el pasado año, estas bandas cometieron en la capital 17 delitos de lesiones, 4 de robo con violencia, 2 de amenazas y 1 de homicidio.

Méndez precisó que en lo que va de 2005 se han esclarecido el 87% de los delitos y se ha detenido a 43 personas. En la reunión del Consejo, el objetivo marcado por los miembros de las diferentes administraciones y entidades sociales ha sido el de erradicar el comportamiento violento de los miembros de las bandas latinas, cuya presencia, en los últimos tiempos, ha crecido de forma alarmante en las calles de Madrid.

A la reunión de este Consejo, asistieron, además de Méndez, responsables de las fuerzas y cuerpos de seguridad, el Defensor del Menor, Pedro Núñez Morgades; el concejal de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid,Pedro Calvo, y el presidente del Movimiento contra la Intolerancia,Esteban Ibarra, entre otros, así como representantes de sindicatos, empresarios, asociaciones de vecinos y otras organizaciones.

Para acabar con las bandas latinas, se han intercambiado información entre todos y han acordado que, en unos diez días, cada uno concretará, en relación con sus competencias, las acciones o programas que puede intensificar o poner en marcha para volver a reunirse dentro de unos 15 días “como grupo de trabajo” y elaborar, con todas las propuestas, un programa de acción conjunto.

Según Méndez, “todos estamos de acuerdo en que tenemos que trabajar desde la efectividad policial, desde la investigación judicial para la desarticulación de los grupos y la puesta a disposición de sus miembros, y desde la perspectiva social, analizando las causas que llevan a esos comportamientos violentos de los jóvenes”.

Méndez explicó que el problema de las bandas latinas existe, tiene causas profundas y “cabe, podemos, tenemos y queremos intervenir frente al mismo” en todos los ámbitos, en el policial, judicial y social. “Recuerden que estamos casi siempre delante de menores, y entendemos que un menor exige de nuestra sociedad una tutela específica”, señaló.

Por ello, el delegado del Gobierno dijo que los esfuerzos para acabar con estas bandas se conducirán fundamentalmente contra quienes inducen, dirigen y protegen su acción, es decir, contra sus cabecillas, que dijo que en la mayoría de los casos tienen la mayoría de edad penal.

La Policía detecta en Cataluña dos de las bandas latinas más peligrosas

Las bandas latinas más violentas han llegado a Catalunya. Miembros de estas peligrosas organizaciones han realizado dos asentamientos en esta comunidad. Uno se encuentra localizado en Barcelona. En la capital catalana se ha registrado la presencia de un grupo de pandilleros de la temida Mara Salvatrucha o MS13, que son enemigos irreconciliables de la Mara 18 o M18, cuyos miembros son los que se encuentran localizados en la zona de Girona. La luz de alarma, precisamente, se ha encendido en esta última ciudad. El 13 de enero se produjo la muerte por disparo de una especie de escopeta artesanal de un joven dominicano, Gilson Cabrera, de 21 años, en el aparcamiento de la discoteca gerundense Enjoy. Ese mismo día fue detenido un ciudadano hondureño, Nelson Geovanny R., de 23 años, acusado del crimen. Los Mossos han comprobado que el sospechoso pertenece a una de las bandas más violentas de América Latina, la Mara 18.Oficialmente, el gravísimo incidente de la discoteca Enjoy no está, por ahora, relacionado con un intento de implantación de la Mara 18 en Girona, según fuentes policiales. Sin embargo, las autoridades temen que este suceso sea una primera manifestación de la agresividad de unos grupos que, hasta el momento, han permanecido en un estado de aparente inactividad. Grupos policiales especializados investigan el entorno del marero acusado del crimen y el resto de detenidos para descartar que la M18 haya empezado a funcionar aunque sea en fase de primeros tanteos. 

Informaciones recogidas tras el grave suceso añadieron nuevos datos que apuntaban a la presunta implicación de la mara en el homicidio. Los investigadores averiguaron que otro miembro de la M18 pudo participar de uno u otro modo en el homicidio. Tras el crimen de la discoteca Enjoy, este individuo de nacionalidad hondureña en fuga permaneció durante 24 horas escondido. Se sabe que este sospechoso compró un billete de avión con destino a Honduras y logró huir. Su vuelo tenía escalas en Estados Unidos y Chile. Los Mossos d´Esquadra trataron de que Interpol detuviera al sospechoso en Santiago de Chile, pero no se llegó a tiempo. La aeronave en la que viajaba el marero de la 18 estaba despegando cuando llegó la orden. Tras varias experiencias negativas con la policía hondureña, los Mossos d´Esquadra descartaron la posibilidad de reclamarlo a las autoridades de ese país centroamericano infestado de maras. 

Así, en el crimen de la Enjoy aparecen presuntamente implicados dos mareros de una de las pandillas que más terror y violencia causan en los países donde tienen una mayor implantación, como son El Salvador, Honduras y Guatemala. Según la investigación de los Mossos d’Esquadra en lo referido estrictamente al homicidio, este tuvo como móvil una disputa en el interior de la sala de fiestas por una cuestión de faldas. Sin embargo, el modo ultraviolento en que los acusados – se produjeron cinco detenciones y tres de los arrestados entraron en prisión- resolvieron la disputa es clásico del comportamiento de las bandas latinas. Los cinco arrestados por el caso – dos de ellos son menores de edad- son cuatro hondureños y un salvadoreño, el propietario del vehículo. 

Los Mossos creen que Nelson Geovanny R. fue quien, desde dentro del coche Hyundai Coupé que ocupaba junto a los otros jóvenes, disparó contra la víctima una chimba que causó la muerte de esta. Se trata de un arma rudimentaria, muy usada por los mareros, que consiste en percutir un cartucho de postas con un clavo u objeto punzante después de introducirlo en un tubo metálico ajustado a su calibre. En este caso se utilizó un tornillo como percutor del cartucho. Fuentes conocedoras de la investigación señalan que agresor y víctima habían tenido antes del incidente de la discoteca una serie de desencuentros y que se guardaban una manifiesta enemistad por motivos que, por ahora, se desconocen. 

¿Están las maras en una fase embrionaria en Catalunya? ¿Están estas peligrosas bandas empezando a organizarse? ¿Están actuando ya, pero su actividad pasa inadvertida a ojos de la policía? ¿El asesinato del joven dominicano tiene un trasfondo distinto al del móvil oficialmente atribuido? Los Mossos d´Esquadra están empeñados en despejar todas esas incógnitas. Por el momento, en Girona, el crimen de la discoteca Enjoy ha tenido efectos palpables. Desde aquella fatídica madrugada, los hondureños que viven en esa ciudad han desaparecido del mapa urbano. Salen de sus trabajos y se refugian en sus casas. Han dejado de frecuentar lugares públicos en los que antes era habitual encontrarlos. Temen algún tipo de venganza. “Están esperando a que se enfríen las cosas”, aseguran fuentes conocedoras de la situación. 

La gran mayoría de la comunidad latina de Girona sabe perfectamente qué es una mara, pero nadie parece dispuesto a soltar prenda, quizá por miedo a los propios pandilleros o por temor a verse comprometidos en una investigación oficial. El nerviosismo ha llegado hasta el punto de que se han disparado en determinados círculos latinos los rumores de que pandilleros de Barcelona están viajando a Girona en busca de no se sabe qué o quién. Sin embargo, según las citadas fuentes, los Mossos d´Esquadra creen que estas informaciones se circunscriben al terreno de la especulación y afirman no tener constancia de ninguno de esos supuestos movimientos. 

La Mara 18 y la Mara Salvatrucha, incomunicadas por la distancia que separa las ciudades de Girona y Barcelona, no tienen contacto. Esta circunstancia es, por el momento, una garantía de que ambas bandas no van a enfrentarse. Fuentes conocedoras de la situación afirman que mientras no se encuentren de frente no debe temerse una guerra entre pandilleros, que en Centroamérica han provocado gigantescas masacres. “El odio que se tienen es irracional e irrefrenable”, afirman dichas fuentes.

Alertan de una banda latina más peligrosa que Latin Kings y Ñetas, los Maras

Bandas violentas como los Latin Kings sólo están ”dormidas” en España y es posible que un período corto de tiempo vuelvan a ser protagonistas de hechos delictivos aunque lo más preocupante es la llegada de bandas latinas aún más peligrosas, las “maras”. 

La alerta la da Pedro Gallego, sargento de la Guardia Civil que ha vivido cuatro años en Honduras, un período en el que ha analizado las maras, agrupaciones de carácter violento compuestas por chicos y chicas de entre 10 y 30 años que sólo saben sobrevivir en la sociedad a través delito.Ha dedicado parte del volumen a hablar de dos viejas bandas conocidas en España: los Latin Kings y los Ñetas, consolidadas sobre todo en Comunidades Autónomas como Cataluña, Valencia, Madrid y Murcia. 

En su opinión, ambas agrupaciones “sólo están en estado durmiente” después de que los cuerpos de seguridad del Estado las hayan debilitado. 

“Están resurgiendo motivadas por la pérdida de empleo y la crisis”, ha dicho, y la situación puede complicarse aún más cuando las maras pisen territorio español, ya que tienen estrechas relaciones con el crimen organizado, incluso a nivel internacional.

El autor asegura que esta banda aún no está implantada en España aunque ya se ha localizado a alguno de sus miembros. Explica que la implantación de la agrupación dependerá de la entrada de determinados flujos migratorios al país procedentes de Honduras, El Salvador y Guatemala, sus países de nacimiento. 
También de la reagrupación familiar: “hay padres que quieren traer a sus hijos a España y algunos de ellos pueden ser integrantes de una de estas bandas”. 
Además, puede producirse una conversión de los inmigrantes que ya están en territorio nacional, “es posible que se sientan atraídos hacia estas bandas tras sufrir xenofobia y perder el trabajo”. 
El autor ha advertido de que las “Mara” tienen un nivel de expansión “terrible” y por ello es necesario luchar contra ellas lo antes posible, con medidas sociales y de apoyo a la familia. 
Cuando se detecte que un chico forma parte de ella hay que garantizarle protección y ayudarle a salir porque abandonar el grupo significa la muerte, al contrario de lo que sucede en otras bandas”, aconseja.Los integrantes de la banda no tienen que proceder precisamente de familias desectructuradas y muchos de ellos incluso tienen estudios y una buena situación económica. 
Gallego analiza en su libro la posibilidad de que las bandas se conviertan enasociaciones culturales, como sucedió en Cataluña en el año 2006. 

Vídeos de bandas latinas

Aquí tenéis varios vídeos sobre las bandas latinas y, sobre todo, de su aparición en España.

Bandas latinas, material inflamable

Una semana después de la reyerta que situó a la localidad madrileña de Alcorcón en el mapa de la actualidad, tanto su alcalde como la delegada del Gobierno seguían insistiendo en la inexistencia de violencia y negando el menor atisbo de conflictividad racial. No obstante, durante siete largos días esta ciudad del cinturón industrial de Madrid ha estado cercada por un segundo cinturón policial que impedía cualquier concentración de jóvenes, aun aquellas que se presentaban a favor de la convivencia, por temor a que derivaran en una caza de inmigrantes latinos. 

Resulta bien paradójico constar cómo, incluso ante la evidencia, los políticos continuaban negando lo evidente. Desde esos chicos que se cubrían la cara con sus bufandas antes de lanzar consignas contra los inmigrantes, hasta los slogans ultra -«Nos invaden, nos roban y nos matan. Enseñémosles el camino de vuelta a su tierra o al infierno». Todo esto en Alcorcón y en la periferia de casi todas las grandes ciudades, es ya tan inocultable como las seis puñaladas por la espalda que recibió un muchacho que nada tenía que ver con la refriega, o como la existencia misma de bandas latinas organizadas que han comenzado a catalizar un buen puñado de miedos sociales, otros tantos demonios populares, y la urgente necesidad de una respuesta. 

Banjo nombres tan sonoros como los Latin Kings, los Ñetas o la Mara Salvatrucha, en España las bandas latinas aparecen en la escena pública a finales de 2003, a raíz de la muerte de un joven colombiano en un instituto de Barcelona. Un año después, otra reyerta entre Latin Kings y Ñetas dejó un segundo cadáver en Móstoles. Sin embargo, ninguno de estos incidentes tuvo apenas repercusión mediática hasta que, a mediados de 2005, un dominicano asesinó a un joven español en Villaverde. Inmediatamente, lo que hasta entonces se contemplaba como un enfrentamiento entre «bandas de panchitos» se convirtió en una guerra étnica larvada por un grave problema de marginación donde se nos hacía ver que el metro de París y Saint-Denis pasaba por Lavapiés, y que bien pronto no habría fronteras entre Barakaldo y el Bronx. 

Es cierto que en Madrid hay ya más de 1.300 pandilleros latinos identificados. Pero no es menos cierto que al otro lado de esa cifra hay decenas de miles de jóvenes de origen latino llegados a Europa desde finales de los ’90, la mayoría de ellos en condiciones de precariedad, y pese a todo, decididamente empeñados en labrarse un porvenir aceptando sin vacilar todos esos trabajos que los españoles se niegan a desempeñar. Entre esos dos millones largos de centro y sudamericanos censados en nuestro país, es previsible que se establezcan nuevas formas de sociabilidad, y más aún que éstas propendan a reconstruir identidades globales que no han de derivar necesariamente en bandas de delincuentes. 

En el fenómeno de las bandas latinas se cruzan subculturas tan dispares como la latina de las maras, la transnacional de las tribus urbanas, y hasta la virtual de las comunidades digitales. Puesto que su crecimiento se verifica en red, es una mera cuestión estadística que, tras hacerlo en Madrid y Barcelona, se establezcan también en San Sebastián. Incluso con una peculiaridad aún no prevista pero muy previsible: así como allá lo primero fue la reivindicación de la identidad latina, y sólo mucho después despuntó una cierta dirección política, aquí no sería nada sorprendente que su perfil político acabara tomando la cabeza. 

Las mismas bandas, según en qué ciudades, han reproducido modelos diferentes. Bajo los mismos piercings con coronas de cinco puntas, hay Latin Kings que han optado por no integrarse, mientras que otros han aceptado procesos de visibilización social. Hace un par de años Kings y Ñetas aceptaron legalizarse como asociaciones juveniles en Barcelona. Hoy se habla del modelo Barcelona, no sólo para exportarlo a Madrid o al País Vasco, sino para abordar el reto de las segundas generaciones. Pero, entre tanto, prosigue su andadura el proyecto de reforma de la Ley de Responsabilidad Penal del Menor, donde se contempla una nueva figura delictiva -«delitos graves actuando en banda»-, que puede castigarse con penas de entre tres y seis años de internamiento. 

De entrada uno se pregunta con tinta de qué color se califica de nuevo un fenómeno -las bandas juveniles- que existe en España, y en el País Vasco, desde hace décadas. Cabe preguntarse asimismo si a los jóvenes wasp españoles que cometan actos ilícitos en grupo también se les aplicará el mismo agravante de actuar en banda. Por último y si lo dejan prosperar tal como ha sido redactado, hasta es de temer que el bienintencionado proyecto acabe generando, cuando se convierta en ley, efectos bien contrarios a los deseados. 

Como ya ha sucedido en Estados Unidos, en Gran Bretaña y Francia, la criminalización de las pandillas no sólo no acaba con ellas, sino que las convierte en un mal endémico al tiempo que fortalece a las verdaderas bandas de delincuentes lideradas por adultos -y, en muchos casos, sostenidas por oscuras conexiones con el poder-. 

Cuando en Euskadi desaparezca el Problema número Uno, sin duda el número dos será establecer un debate que ayude a madurar a nuestra sociedad, no sólo en los desafíos europeos, sino en sus nuevas raíces pluriétnicas y multiculturales. Tendremos que favorecer un nuevo acomodo de la diversidad y políticas de integración que vayan más allá de las palabras, recabando para ellas un importante gasto social. Y éste va a ser nuestro eslabón más débil, pues sabemos que pese al crecimiento de nuestro PIB, el gasto social en la CAV ha descendido sensiblemente. Mal augurio de futuro para un horizonte donde la visualización del inmigrante se ha convertido ya en un test definitivo, tanto de la salud democrática de un país como de la calidad de su convivencia. 

Ni en Madrid ni en Barcelona hay datos que permitan afirmar que la situación latente sea tan alarmante como la que se vivió el pasado verano en las periferias de París. La gran mayoría de los jóvenes que se alinean en estas bandas latinas, por más aparatosa que sea su parafernalia, no son delincuentes. En Barcelona han aceptado legalizarse, en Madrid han comenzado a dialogar a favor de su integración. Ahora bien, el contrapunto de esta visión arcangélica de la convivencia entre culturas pasa por reconocer la existencia de incidentes como los que se vivieron ayer en Alcorcón, admitiendo la posibilidad de que mañana o pasado mañana se puedan reproducir en Ordizia, en Zumarraga o en Intxaurrondo.

¿Estamos trabajando para evitarlos antes de que sucedan, o esperamos a que se produzca un episodio desafortunado, con su recurrente reflujo de pánico mediático?

Se ha dicho muchas veces que los problemas derivados de la inmigración acabarían sacando a Europa de su burbuja de autocomplacencia y obligándola a despertar. Ha llegado el momento de abrir los ojos.

Dos bandas latinas se enfrentan en el Metro usando a los pasajeros como”escudos”

Integrantes de dos bandas latinas, Ñetas y Dominican Don´t Play, se enfrentaron en la estación de Metro de O´Donnell y usaron a varios de los pasajeros como escudos humanos, según ha denunciado una pasajera en el diario El pais.

  Los viajeros, que fueron testigos de un enfrentamiento entre jóvenes de 16 a 20 años con navajas, machetes y espadas, denuncian que no apareció ningún guarda de seguridad en diez minutos. Además, varios de los chicos de la pelea se parapetaron en los viajeros que nada tenían que ver con la trifulca. 

La pelea tuvo lugar en el andén de la estación y dentro del tren. En un momento dado, varios de los pasajeros intentaron huir, pero se vieron atrapados por la pelea. “Ni un guarda. Ni un policía. Nada en diez minutos”, explica esta testigo.

El Samur acudió al lugar y, ya en superficie, atendió a dos jóvenes con heridas de arma blanca. Uno en el costado izquierdo, con pronóstico grave, y otro, más leve, en los glúteos. La Policía Nacional detuvo a once jóvenes pertenecientes a las dos bandas rivales por esta reyerta.

Las bandas latinas captan a jóvenes en plazas y parques de Alicante

Los latin kings establecidos en Alicante, integrados por jóvenes ecuatorianos y colombianos, sobre todo, comienzan a extender sus redes por la ciudad.La Policía Nacional reconoce que existen «grupos dispersos, no uno consolidado, en zonas como Lo Morant, plaza América, la Pipa, el Tossal, plaza de Argel, la Cantera o la avenida de Alcoi, donde tienen susafter».

En dichas plazas y parques, estas bandas latinas «intentan captar a jóvenes sudamericanos; se concentran en los barrios donde hay una mayor presencia de colonia inmigrante», apuntan desde Movimiento contra la Intolerancia. Según esta ONG, se trata de «un nuevo tipo de delincuencia no consolidadaporque se financian extorsionando a otros compatriotas; cometen pequeños hurtos y delitos».

Bandas latinas en España

En España, las organizaciones juveniles de la calle, denominadas popularmente pandillas, no son un fenómeno nuevo, pero la llegada de cientos de miles de jóvenes inmigrantes en los últimos siete años ha generado nuevas organizaciones de este tipo y, en algunos pocos casos, también nuevas manifestaciones de violencia urbana. Estas organizaciones de la calle han sido bautizadas como “bandas latinas”, aunque, en realidad, la razón de ser de casi todas no está relacionada directamente con ejercer la violencia, ni con llevar a cabo actividades criminales, como tampoco están integradas únicamente por jóvenes latinoamericanos. Estas nuevas organizaciones juveniles (Latin Kings, Ñetas, Dominicans Don’t Play, Trinitarios, por citar las más conocidas) tienen características y orientaciones muy distintas: pertenecen a ellas hombres y mujeres jóvenes y adolescentes, con residencia legal e ilegal en España; son personas que están estudiando, que trabajan o que están desempleados; son individuos con reivindicaciones sociales o sin ningún objetivo más allá que formar un grupo que les permita reforzar identidades y vínculos afectivos; puede haber personas con un pasado de vinculación a agrupaciones de la calle o sin él. En estas organizaciones algunos jóvenes utilizan la violencia para resolver sus conflictos, pero muchos otros no. Están integradas por personas que nacieron en países de América Latina y también por otras que nacieron en España, en otros países europeos o en otras partes del mundo.
En las últimas dos décadas, en España la violencia juvenil ha estado asociada a organizaciones juveniles como los grupos antisistema de ultraderecha (skin heads y neoazis) y de ultra izquierda (red skins y anarquistas), a los grupos con reivindicaciones independentistas (como los que promueven la denominada kale borroka en el País Vasco), o a los grupos violentos que se organizan alrededor de algunos equipos de fútbol (grupos ultras). Sin embargo, en los últimos años han aparecido nuevos actores: las denominadas “bandas latinas”, a las que se les vincula, muchas veces de manera injustificada, con la violencia y con actividades delictivas. Es fundamental intentar entender la complejidad de esto grupos, porque la política pública muchas veces se nutre solamente de las definiciones sobre “pandillas” o “bandas” generadas por los medios de comunicación y por casos presentados por la policía o por la ficción popular (Papachristos, 2005). Desde algunos sectores se ha querido construir una imagen de los jóvenes latinoamericanos como miembros peligrosos de “bandas”, que utilizan una “estética latina” o de “latin king” para causar miedo y controlar plazas, canchas deportivas, escuelas, así como cometer innombrables delitos.
Las denominadas “bandas latinas” son agrupaciones muy complejas y heterogéneas. Hay tres ideas que queremos defender en este artículo: 1) que este fenómeno no debe ser abordado únicamente desde una óptica de seguridad pública, sino que se debe enfatizar la promoción de políticas de integración y políticas de juventud (educación, trabajo, salud);  2) que es importante poner en marcha iniciativas de diálogo y cooperación (o fortalecer las ya existentes) entre distintos niveles de la Administración pública y distintos actores sociales (incluidas las propias organizaciones juveniles); y  3), que es necesario reconocer que las medidas que se adoptan en el ámbito local pueden tener un impacto regional e internacional. En este artículo intentamos hacer un repaso de la evolución del fenómeno de las denominadas “bandas latinas” en España en los últimos años: cómo ha sido percibido por la sociedad, cómo ha sido estudiado por algunos académicos y cómo ha sido abordado por algunas administraciones públicas. En muchos sentidos se puede decir que este trabajo se realiza a partir de observaciones personales, y que no es un estudio “a fondo”, ni de las organizaciones juveniles (hay estudios especializados que se mencionarán más adelante), ni de las respuestas que las administraciones públicas han generado
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